Te enredaste. Te sentiste solo. Poco espacio para ellos. Mucho lugar para ustedes. Fueron el centro. No supieron mirar al costado y ahí a un lado crecieron ellos. Sanos, lindos, dulces y buena gente, pero tremendamente enredados. Te enojaste con el mundo. Te costo querer y entender cómo se quiere. Aun no lo sabes. Te llenaste de enojo. Pediste a gritos “mirame”, pero fue inútil, hoy aun lo es, aunque la vida les haya dado varios golpes. La vida es un bolillero. Ahora cuesta desenredar la madeja.
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