cuando me levanto a la mañana, cuando llego del trabajo, los domingos a la tarde bajo el sol con un buen libro, cuando estoy enojada, triste, abrumada o de mal humor, cuando necesito escucharme, cuando estoy contenta y quiero recordar cada detalle de la noche anterior, cuando viajo, sin importar con quién lo haga ni cómo disfruto del silencio. me molestan los conocidos en el subte/colectivo, los extraños que hablan a los gritos y nos obligan a conocer su vida. los viajes son para evadirme de todo y todos, mi mente sale de este plano y se adentra en un mundo completamente desconocido, ideas locas o cosas ridículas me asaltan, pienso en lo que fue, lo que es y lo que me gustaría que sea, pienso, salgo de este mundo y me zambullo en el mío, solo mío. casi no leo porque me mareo. la música es infaltable. mi música son bandas de sonido, no playlists. tengo ojos que se cierran en el subte y miran lo que quieren ver, o bien se hipnotizan con el paisaje al viajar en colectivo, nada mejor que el asiento de a uno que está del lado izquierdo!
no hay un mundo tuyo en el que no esté todo el resto del mundo. La persona de uno es tan mundo como la de los otros, no tienes porque defenderla tanto. Hay algo más. Es normal que necesites música que te siga metiendo dentro de tu mundo (o sea, del mundo). Eso que dices no es silencio: el silencio nos lleva a oír (cosas no previstas, o sea, que no son de este mundo).
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